domingo, 27 de julio de 2008

Profecías para el siglo XX

Revista Alrededor del Mundo. 24 de Enero de 1901.

Profecías para el siglo XX. – Las de los astrónomos.

El profesor Serviss, uno de los astrónomos más notables de los Estados Unidos, ha hecho algunas de las profecías del progreso que probablemente que probablemente alcanzará la ciencia astronómica durante el siglo que acabamos de inaugurar. He aquí en extracto lo que dice:

“¿Qué es la fuerza de la gravedad? ¿Cómo se atraen unos a otros los cuerpos celestes a través del espacio? Estamos a punto de que ese gran problema obtenga contestación. El profesor Fressenden, en una serie de investigaciones que está llevando cabo, relaciona la fuerza de la gravedad con fenómenos eléctricos que afectan hasta a las últimas partículas de la materia.

Es por lo tanto probable que dentro de algunos años se descorra el velo que todavía nos oculta el misterio de esas ondas de fuerza que no nos impresionan ni como la luz ni como el calor y que, sin embargo, inundan continuamente los espacios sembrados de mundos.

Descubrimientos como ese y otros que nos esperan exigen nuevos tipos de instrumentos. El telescopio continuará evolucionando a pasos gigantescos. Recordemos que en el transcurso del siglo XIX hemos multiplicado por 40.000 la fuerza y el alcance del telescopio. Así continuará progresando este instrumento, y al aumento de su fuerza vendrán a unirse los buques aéreos que permitirán al astrónomo acercarse mucho más a las estrellas.

¿Habremos trabado relaciones con los habitantes de otros mundos para fines del siglo XX? Si yo estuviese vivo para entonces y pudiera hacer uso de algunos de los instrumentos que para entonces habrán sido descubiertos, dirigiría mis investigaciones hacia el planeta Venus. No tendía la esperanza de ver a la gente que allí haya; Pero me bastaría con ver cualquier prueba indiscutible de su existencia, y entonces nadie podría dudar de que la astronomía tiene derecho a ser considerada la primera de las ciencias. Creo que no tardaremos en poder poner a prueba la idea de Tesla de que, si no podemos ver al los habitantes de otros mundos, por lo menos podremos comunicarnos con ellos.”

viernes, 25 de julio de 2008

El Día del Trabajo en 1901

Revista Alrededor del Mundo. 10 de Enero de 1901.

El inventor de la jornada de ocho horas.

Aún entre los mismos obreros habrá pocos que sepan que la idea de la jornada de ocho horas nació en tierras tan remotas como las de la Nueva Zelandia.

Allí murió, en 1890, y a los 80 años de edad, Samuel Duncan Parnell, un carpintero natural de Londres, que desde el año 1840, venía proclamando en Nueva Zelandia, su patria de adopción, la idea de la jornada de ocho horas y de los tres ochos; o sea, el dividir el día en ocho horas para el trabajo, ocho horas para el descanso y otras ocho para el recreo, la instrucción o lo que se quisiera.

Principió exigiendo para sí, en todos sus contratos, el no trabajar más que ocho horas. No cejó ni un momento en hacer activa propaganda para extender su idea, y poco a poco fue consiguiendo que la adoptaran los demás trabajadores y los patronos.

Murió con la satisfacción de haber visto establecida la jornada tal y como el la quería en otras partes de la colonia y reconocida oficialmente por una fiesta anual que se llama fiesta del trabajo, y propagadas a todo el mundo sus ideas y apoyadas periódicamente el día 1 de mayo de cada año.

Nuevas aportaciones

Es tanto el tiempo que dedico a mi trabajo y a El Republicano Digital (Dentro del tiempo que me asigno diariamente a todo lo que no sea Familia y ocio) Que apenas tengo tiempo para dedicar a Canal Rancio.

He encontrado la solución.

Trancribiré articulos que considero muy interesantes, de cualquier tipo de temática, extraidos de publicaciones de hace 60, 70 o incluso más de 100 años.

Que las disfruten. Merece la pena dar un vistazo por el mundo de aquél entonces. Es apasionante.