lunes, 31 de marzo de 2008

Tarragona Part Alta (I) Carrer Major


Una de las cosas que primero me llamó la atención de Tarragona fue el casco antiguo de la ciudad, que coincide geográficamente y en casi toda su totalidad con la parte alta (aledaños de la catedral) o part alta.

Cuando visité aquello por primera vez – junio de 1992 - , y a pesar que el aspecto general de las calles y plazas era manifiestamente mejorable, sentí un poco de envidia porque la impresión a primera vista del visitante era de agrado. Algunos lugares históricos estaban en obras, alguna calle en remodelación, pero la vista era mucho mas apetecible para pasear, ver tiendas, tomar un refresco en cualquier bar, visitar enclaves históricos o comprar souvenirs. Contrariamente a Zaragoza, cuyo casco histórico presentaba superávit de solares convertidos en vertederos y de callejones apestando a basura, la Tarragona antigua era un lugar bien digno para visitar tanto de día como de noche. Y los turistas así lo entendían.

Allí pasé seis años de mi vida y fui testigo diario de la transformación que sufrió esa encantadora ciudad durante los noventa. He recomendado muchísimas veces que visitarla y caminarla merece la pena, sobre todo desde primavera hasta otoño. Y como, en cierto modo, tengo una deuda de gratitud y buenos recuerdos de Tarragona y de muchas personas que allí conozco, quiero, de vez en cuando, poner mi granito de arena para que recordemos que España tiene lugares que merecen la pena. Que hay que verlos y vivirlos.

Así que como muestra, aquí les ofrezco una vista de esta casa que conocí con un cierto aspecto ajado y que allá por el 2001, en uno de mis viajes de vuelta, me encontré de esta guisa. La foto no hace justicia, pero les invito a que visiten el entorno.
Cuando se hallen en la Plaça de la Font, con el Ayuntamiento al fondo, asciendan hacia la Catedral por el Carrer Major, donde pueden parar a comprar pastissets y otros dulces típicos, observar edificios con mucha historia, y comer en la terraza de un pequeño restaurante cercano a esta fachada digna de admirar. La tienen en la esquina con el Carrer dels Cavallers. Tómense su tiempo.

jueves, 27 de marzo de 2008

Un Amigo con talento



Dice mi amigo Fernando que copiar un cuadro no tiene mucho mérito, pero lo que hace con su talento y pasión por el arte me parece, cuando menos, admirable.

Quien esto escribe siempre fue un desastre con patas a la hora de plasmar su creatividad con un lápiz, tiralíneas, plumilla o pincel. De hecho, la mayoría de los dibujos que tuve que presentar al final de cada evaluación en 5º y 6º de EGB los hacía mi madre, que tenía una sensibilidad y habilidad especiales para las manualidades.

Está visto que yo no heredé nada de los genes artísticos del hermano mayor de mi madre, mi tío Siro Manuel, reconocido acuarelista y publicista durante buena parte de su vida. Nada de nada. Cero. Puedo dar fe que soy un negado para estas cosas. Será por eso también que siento envidia – de la mala y borde – cuando veo que otros muestran sus aptitudes artísticas y que además lo hacen bien.

Fernando me comentó hace poco mas de una semana que quería hacer una copia al óleo de un cuadro que figura como portada en una novela de Arturo Pérez Reverte, “Un día de cólera”. Y la hizo. Hoy la he visto. Sin enmarcar todavía y con detalles por finalizar, según dice. Pero a mí me ha parecido precioso, el cuadro. Luminoso. Impresionante. Hermoso y sobrecogedor a un tiempo.

En fin. Que Fernando tiene talento. Y pinta. Y no lo hace nada mal. Es una pena que no sea republicano, porque se lo merece. Pero todos tenemos nuestros defectos y a él Doña Leticia le pone.

sábado, 22 de marzo de 2008

La Reina de las Tintas


Hacía ya un año que no pasaba por la calle Torre Nueva. Y allí me encontré de pronto con una de las tiendas “de toda la vida” cerrada.

Creo que mi primer recuerdo de La Reina de las Tintas se remonta a mis seis o siete añitos, yendo con mi madre a comprar material escolar para clase. Los bolis Bic, la plastilina Plastidecor, los rotuladores Carioca…

Olía aquella tienda a papel y cartón, y la dependienta era una señora mayor que me miraba sonriendo desde el mostrador. Si era sábado, cruzábamos la calle para entrar en la pastelería Tupinamba y comprar brevas y rollitos de nata.

Han pasado mas de treinta años y todo ha cambiado tanto… Pero La Reina de las Tintas aguantó hasta hace un año. En las dos últimas decadas han sido muchos los negocios que han cerrado y no todos lo han hecho por jubilación de los propietarios. Supongo que las grandes superficies, las nuevas tecnologías, los cambios de tendencia tienen buena culpa de ello también. Pero ya se sabe: renovarse o morir…

martes, 18 de marzo de 2008

De mudanza

Hola a todos.

Estamos de mudanza, aunque seguiré manteniendo esta url para otros contenidos.

Les espero en http://www.elrepublicanodigital.blogspot.com/