martes, 27 de mayo de 2008

Siamesa


Siamesa apareció en la ventana de nuestra cocina una fría tarde de Enero. Sus ojos azules, que miraban fijos como con intención de decirme cosas, llenaban toda su cara.

Mi hija quiso salir a acariciarla, pero le quite la idea de la cabeza, explicándole que era mejor no prestarle mucha atención, porque seguramente se iría en poco tiempo.

Pero se quedó. Así que había que hacer algo. Aunque yo estaba seguro que la gata se marcharía tal como llegó, decidimos preparale un poco de cena, y poner una toalla grande en un rincón del patio , donde podría dormir protegida del viento y la lluvia, bajo el toldo que cubre nuestro almacén de leña. Yo estaba obligado a hacerlo, porque siempre enseñé a mis hijos que tener respeto por los animales es también un buen modo de aprender a respetar a las personas.

Una semana después estaba claro que yo me había equivocado en mis previsiones y que teníamos un nuevo animalito en casa. Siamesa bien pudo haber marchado en cualquier momento, porque, para un gato, es muy sencillo acceder a nuestro patio trasero. Pero decidió quedarse. En pocos días aprendió a convivir con nuestros dos perros, Elvis y Junior, que la aceptaron sin reservas. Como una más de la manada. Si bien tenemos otros tres gatos “adoptados” que vienen de visita a la hora de comer, y si las noches no acompañan, pues también se presentan a dormir, Siamesa decidió hacer de nuestra casa su hogar permanente. Seguramente se quedó también porque estaba embarazada; de lo que nos enteramos nosotros un mes después, cuando notamos que su tripa crecía a buen ritmo.

Esta novedad, nos planteó un nuevo reto. Teníamos espacio de sobra para prepararle un lugar especial para ella y su futura prole; así que debíamos construir un nido decente y bien protegido para el evento. La segunda parte del desafío era conseguir un buen hogar para todos los que vinieran, porque una cosa es tener dos perritos y tres gatos ocasionales y otra muy distinta es encontrarte de golpe con un buen montón más de gatitos.

Al día siguiente ya estaba construido su nuevo refugio, también ubicado bajo el toldo de la leña. Esta vez, sobre dos palés de madera, para mantenerlo seco y alejado de la humedad del suelo cuando llueve, construimos una casa suficientemente grande con cartones, y en el suelo de la misma un par de toallas grandes. Ni que decir tiene que la gata instantáneamente tomó posesión de su nuevo chalet, al que solo dejaba entrar a dormir con ella a un gatazo pelirrojo que nos visitaba a diario desde hacía ya meses, y que mas de una tarde de invierno había dormido dentro de casa, arrimado al fuego.

Cada día, antes de ir a trabajar, salía yo al patio a echar un vistazo, para comprobar cómo estaba la embarazada. Y una buena mañana de Abril encontré a cuatro gatitos, casi idénticos, apretados unos contra otros, apenas moviéndose, mientras la madre repartía lamentones a todos.

Fueron creciendo, bajo los cuidados de su madre, de nuestros dos perros y de mi hija. Y conseguimos la solución al segundo reto; el de encontrar un buen lugar para todos ellos, con el disgusto de algún vecino, que desde el principio nos dijo que había que matar a los cachorros nada más nacer, porque nadie querría gatos mestizos, y menos en un pueblo en el que hay gatos para dar y vender.

Hoy los hemos llevado a su nuevo hogar. Una nave enorme, donde varios agricultores guardan sus vehículos y demás cacharros, que a la vez es un depósito de grano. Vivirán bien cuidados y además del pienso que tendrán para comer en cantidades industriales, también podrán disfrutar de la comida casera sobrante que les llevará a diario la esposa de uno de los dueños.

Cuidarlos ha merecido la pena. Toda una experiencia para mi hija, que ha hecho de madre adoptiva, a veces demasiado solícita. Y estarán bien. Bajo techo y a pensión completa. No podíamos esperar un final mejor que salvarles la vida a todos y darle en los morros a ciertos vecinos desalmados, de esa clase que acelera con su auto si ve un gato cruzar la calle.

1 comentario:

Paco Rodríguez dijo...

Muy bonita historia y muy bonito e instructivo final